Jubilación y vejez
Valoremos la vejez. Aprendamos de quienes son sabiduría viva. Respetemos su visión, que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y sobre todo hagámosle hueco en este trascurrir que es la vida para aprender sobre todo a ser. Todos necesitamos madurar más allá del hacer en el ser. Aunque hayamos pasado determinadas fronteras y creamos que todo lo sabemos. El ser será siempre mucho más importante que el hacer también cuando nos jubilamos. El ser será un espejo de lo mucho vivido. Un motivo para dar gracias a Dios.



