Fidelidad versus infidelidad
¿El infiel es feliz? Es una pregunta que quizá tenga que responder cada uno desde el fondo del corazón. Aunque la infidelidad pudiese responder a un momento concreto de maduración, elevarla a la categoría de recomendable o de estilo de vida, me parece peligroso. Máxime si hay un compromiso establecido con otra persona. Con los sentimientos no se juega. Con la vida ajena tampoco. Y ni unos ni otros son juguetes en brazos del estado de ánimo del momento.
Aunque para esto es necesario estar convencidos del respeto que se merece la otra persona, valorar positivamente la fidelidad en los pequeños detalles y estimar la fidelidad como un elemento que nos aporta estabilidad y madurez.
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