Relaciones
La vida está hecha de relaciones. Unas profundas, unas sinceras, unas superficiales, algunas espontáneas, otras fugaces, otras eternas. En esa relación que establecemos los seres humanos hay de todo.
Hay una prueba de fuego en las relaciones humanas que nos ayudan a detectar si éstas son de verdad, si responden a las expectativas que nos hemos hecho. Cuando llega la hora de la verdad, cuando llegan los malos momentos y tienes que pedir algo es cuando se nota si realmente esa persona es quien pensabas.
Las relaciones humanas son complejas y suponen muchas veces matizaciones. Pero grosso modo cuando alguien solicita algo a otra persona dependiendo de cómo responda te estás dando cuenta de cómo respira.
Con Dios pasa igual, Él nos quiere tanto que no se deja ganar en generosidad. “Pedid y recibiréis”, dirá Jesús. En último término es una cuestión de amor, para pedir; confianza, para saber en manos que quien hemos depositado nuestra petición y de fe para tener la certeza de que nos dará lo que nos conviene, también la fuerza para superar la adversidad y el sufrimiento.




