La decisión
La vida no siempre es fácil. Y a las pruebas me remito. Muchas veces tienes que tomar decisiones, posicionarte o asumir tareas que son complicadas. Por eso la vida acompañada es más llevadera. En esto los amigos, la pareja o la familia juegan un papel determinante.
De todas formas, a veces nos dejamos llevar demasiado por los consejos de los demás, por las indicaciones de los demás y nos sentimos presionados a la hora de actuar. Por eso lo mejor es encontrar la respuesta dentro de ti. Dejándote llevar por el Espíritu. Se trata de hacer lo que tu conciencia, bien formada, te diga.
Recuerda que la conciencia es el sagrario del hombre, es decir, que tu conciencia es lo más sagrado, lo más respetado. Y por tanto, nadie debe meterse en ella. Una conciencia bien formada que es luz para el día, aunque te lleve a tomar decisiones duras. Unas decisiones que incluso pueden llevarte a ganar la propia enemistad o persecución en tu familia o amigos. Quizá no lleguen a entender tu decisión, tu toma de postura pero si ésta la has tomado en conciencia no has de tener miedo. Pero si actúas en conciencia a la luz del Espíritu Santo no has de temer, porque el Espíritu de la verdad ilumina tu día, tus horas, tus decisiones.



