Benedicto XVI y pederastia en la Iglesia
Se cumplen hoy 5 años de la elección del cardenal Ratzinger como Papa. Benedicto XVI ha cumplido sus primeros cinco años como Papa. Su talla intelectual, humildad y visión de futuro no le han ahorrado más de un quebradero de cabeza. El último de la mano de la pederastia.
Día sí y otro también algún caso perdido en la historia reciente o actual de abusos a menores salta a la opinión pública. Está en la agenda setting. Es lo que toca. Toca hablar de esto.
¿Dónde apuntamos en el caso del escándalo de abusos que diariamente nos refrescan los medios? Al Papa. Los binomios polarizantes, donde la semilla del valor conflicto es evidente, simplifica mucho el trabajo. Y lo distorsiona. Es lo grave. Y el reto.
La crisis que vive la Iglesia Católica emana de un hecho de extrema gravedad que podría llevar consigo una pérdida de control salvo que se coja el toro por los cuernos, como de hecho ha hecho Benedicto XVI al reunirse en Malta con las víctimas de abusos o al dirigirse a los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños en Irlanda y decirles: “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos.”
Unas declaraciones claras, valientes y contundentes, que reconocen también que no siempre se ha afrontado de forma justa y responsable las denuncias de abusos. Estas declaraciones sólo han sido el parte de una política de tolerancia cero que en cascada está siendo, cuando no ha sido aplicadas ya, en las diferentes Iglesias locales en beneficio de las víctimas.



