Los abrazos no dados
Hoy hemos reflexionado sobre la necesidad de besar, de abrazar.
“Abrazar, besar en uno de los gestos más humanos que conozco porque acompaña y te hace sentir cercano. Hay a quien la ternura le inunda, pero carece de espitas para dales cauce. Igual te suena la historia del hijo pródigo: resumiendo muy mucho: un chico pide la herencia al padre la malgasta, no tiene dónde caerse muerto y vuelve a la casa. Pues bien, el verbo griego que se utiliza para expresar el reencuentro del padre con el hijo es uno que viene a decir que “se lo comió a besos.”
Quizá nos vendría bien al comienzo de la mañana pensar a quién nos tenemos que comer a besos, a quién tenemos que abrazar. Y ahora no hablo de amantes. Hablo de amigos, de familia. Es una sensación extraordinaria asistir al espectáculo que supone besar y abrazar de verdad y con el corazón dotando de sangre y calor las palabras.”




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