Educar en la fe
Educar a los hijos es de vital importancia para que crezcan felices como personas, no creo que descubra nada nuevo. Lo que pasa que lo digo, porque a veces en la educación descuidamos determinados aspectos, como el espiritual, que les puede hacer mucho bien. Al menos eso es lo que pienso. De eso hemos hablado en el programa de hoy.
FRAGMENTO DEL PROGRAMA EMITIDO HOY:
“La educación religiosa, espiritual de nuestros niños es bueno cuidarla. También en el hogar, en la casa. ¿Le parece importante educar a los hijos, desde pequeños, en la fe? ¿Piensa que en la familia debe tenerse momentos para rezar, para conocer a Dios? Considero que sí. Y la experiencia me lo confirma. Especialmente si hablamos de familias cristianas.
A los padres y madres de catequesis de niños de segundo de primaria que van a la parroquia a recibir catequesis de adultos porque sus hijos se están preparando para recibir la primera comunión les insisto mucho de que recen por la noche con sus hijos. Y me cuentan que les encanta y les hace bien. En todos los ambientes cristianos se sabe, por experiencia, el bien que hace la iniciación a la vida religiosa, hecha al calor del hogar. El niño aprende a colocar a Dios en la línea de los primeros y más fundamentales afectos; aprende a tratar a la Virgen como Madre; aprende a rezar, siguiendo el ejemplo de sus padres o de sus abuelos o aprende a compartir con los más pobres y necesitados fruto de su experiencia de fe. Cuando se comprende eso, se ve la gran tarea que pueden realizar los padres y los abuelos y también, todo hay que decirlo, se comprende cómo sobre ellos recae la importante responsabilidad de ser creyentes creíbles, creyentes de verdad, sin hipocresía.
Si uno es del Betis o del Sevilla, si uno es del Madrid o del Barcelona, el niño pronto lo sabe, pronto se da cuenta. Por la cuenta que le trae. Pues con el tema de fe debería pasar tres cuartas lo mismo. Si el niño ve rezar a sus padres también lo hará. Pero lo más interesante e importante es que, hay un porcentaje de niños, a los que les gusta la Iglesia, rezar, hablar de Dios. Y es una verdadera pena, que los padres no propicien este tipo de experiencias entre los más pequeños. Porque, de hecho, estoy convencido, que les hace mucho bien: por ejemplo a través de cosas tan sencillitas como bendecir la mesa, rezar antes de acostarse o al levantarse por la mañana. “





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