El arte de hablar
En esta mañana nos hemos acercado al arte de hablar. Porque hablar es fácil. Pero hay gente que tiene la extraña virtud de meterse en todo.
FRAGMENTO DEL PROGRAMA EMITIDO HOY:
De sobra saben que hay gente que tiene la extraña virtud de meterse en todos los charcos, de cascarlo todo, haciendo en todo momento un alarde de imprudencia e inmadurez. Gentes que hablan a tiempo y destiempo. Gentes que dejaron la prudencia en los Pirineos a la hora de hablar, de criticar, de comentar o de opinar. Y sin embargo, si hay algo en la gente que admiro es la virtud del silencio, de callar a tiempo. Evidentemente este arte requiere prudencia, dominio y madurez. El que calla, que no siempre otorga, sí suele comunicar más por lo que calla que por lo que dice. Me gusta la gente que habla poco y bien. Me gusta la gente que valora el silencio y la prudencia a la hora de hablar.
Sin ir muy lejos, conozco a un sacerdote que me sorprende, es relativamente joven, tendrá cuarenta y algo años y en los muchos años que lo conozco, créame, no le he escuchado una crítica malintencionada. Tiene opinión, suele preguntar cuando algo no comprende, pero nunca le he escuchado una crítica con mala baba. Se imagina el mundo sin crítica, sin comentarios malintencionados. Se imagina el trabajo sin desollar a nadie. Se imagina las casas sin poner en tela de juicio a miembros de la familia: que si tu padre ha dicho, que si tu madre se las trae. En fin.
Querida amiga y querido amigo de CANAL SUR RADIO, creo que en nuestra tradición cultural y religiosa encontramos una figura que merece seguirle la pista. Me estoy refiriendo a Jesús de Nazaret. En él encontramos un ejemplo a la hora de hablar. En su ejemplo encontramos, curiosamente un fuerte contraste con aquellas palabras, del escritor uruguayo que decía: “Es imposible estar seguro, pero tal vez sea Dios todo el silencio que queda de los hombres”. Porque paradójicamente Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, nos enseña a cómo hablar. Jesús cuando abría la boca subía el pan, y al mostrar su proyecto y sus ideas, fue amable, atrayente, aunque también se caracterizó, todo hay que decirlo, por ser convincente. Llamó al pan, pan, y al vino, vino, sin rodeos y con total sencillez.
Y es curioso, cuando llegó el momento, no se defendió contra las calumnias, acusaciones o injusticias, entre otras cosas, porque es inútil hablar a personas que, de antemano, están predispuestas o con prejuicios ya instalados en sus corazones. Por eso considero que Jesús con su vida, nos enseña que hablar ante una injusticia, es valentía y que hablar para rectificar, es un deber; que hablar para ayudar a otros, es caridad, que hablar con sinceridad, es madurez y que hablar de Dios expresa mucho amor. En fin, que en Jesús encontramos un buen ejemplo a seguir a la hora de hablar.




