Archivos del día 21 junio 2007

Jueves, 21 de junio de 2007.

Educación en la fe


FRAGMENTO DEL PROGRAMA EMITIDO HOY JUEVES

Es muy importante pasar rato con los hijos, con los nietos, con los sobrinos. Y contarles cosas, jugar con ellos y educarlos, si somos creyentes, en la fe.

Anoche, después de hacer deporte, fui a casa de mis padres. Mi sobrino dormía esa noche allí. Estuvimos jugamos un rato y después de cenar le propuse contarle un cuento antes de dormirse. Sonrió con mirada cómplice y me dijo que sí. Se acostó y me dieron mis padres un libro de cuentos que había dejado mi hermana para leerle antes de acostarse, pero le propuse que si cambiábamos el libro por la imaginación y me dijo que sí, que era mejor. Así que empecé a pensar qué cuento podíamos inventarnos en esa noche de junio.

De pronto mi padre me dijo que antes de dormirse había que rezar y el niño dijo que no, que hoy no quería rezar. Entonces, le propuse una alternativa contarle un cuento en el que Jesús enseña a rezar a sus amigos. Le propuse si le parecía bien que se lo contase y me dijo que sí. Así que empecé:

“Una vez, Jesús estaba jugando con sus amigos al atardecer junto al mar. Hacía una tarde muy bonita. El cielo estaba pintado de azul y rosa. Jesús y sus amigos estaban jugando a la pelota y disfrutaban pasándoselo bien y tirándose en la arena de la playa. Mientras, el mar suavecito y despacito bañaba con el agua la playa. Como la marea subía decidieron sentarse un rato a ver cómo iba poquito a poco el agua haciendo más chiquita la playa. Estaba Jesús con sus amigos que se llamaban Pedro, Santiago, Juan, Tomás, Judas, Mateo… entonces uno de ellos le dijo a Jesús que había visto que muchas mañanas y muchas noches se iba rezar y que si le podían enseñar a rezar. Entonces le dijo Jesús que sí. Y empezó a decirles cuando recéis podéis decir:

“Padre nuestro que están en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, que tu voluntad se haga en el cielo y en la tierra, hoy danos el pan que necesitamos, perdona lo que hacemos mal como también perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación de hacer lo que no te gusta y líbranos de todo lo malo.” Cuando terminó Jesús de contarles cómo podían rezar, Juan le pidió que lo repitiese que iba a coger un bolígrafo para apuntarlo, y de nuevo empezó Jesús a contarlo: “Padre nuestro…” De pronto, Andrés que había estado con su mamá, llegó y al ver lo bonita que era la oración también le pidió a Jesús que la repitiese. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Les traigo esta anécdota a estas Palabras para la vida porque creo que hay dos temas que son buenos tener siempre en cuenta: la atención prioritaria a los más pequeños de la casa, el contarle cuentos, el hablar con ellos, el jugar y, por supuesto, el transmitirles la fe, educarlos en la fe adaptándonos a su entendimiento.



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