Por . Martes, 30 de Noviembre de 2010.

La metonimia

- Papá, ¿qué es una metonimia?

Mi hija Elisa está haciendo los deberes de Literatura. Como me tiene al lado, intenta evitarse una consulta en el diccionario. Yo le pido que busque la palabra, y cuando la encuentra lee en voz alta: Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada…

- No entiendo.

- Es que las palabras y las cosas también tienen un efecto contagio, como la economía o las epidemias. Cuando tú dices que te bebes un vaso de agua, no te estás bebiendo el vaso, sino el agua. Deberías decir me estoy bebiendo el agua que hay dentro de un vaso. La metonimia desplaza el contenido al continente. Si dices que estás leyendo a García Lorca, no es que leas a Lorca, sino a sus libros. Habría que decir que estás leyendo un libro de García Lorca.

- Ya comprendo.

- Vivimos, soñamos y pensamos con metonimias. La realidad es puro lenguaje cuando la mira un ser humano.

- Ponme ejemplos.

- A ti te gusta el vestido verde que te traje de Colombia. Supongo que te gusta porque, además de bonito, te recuerda los días de verano en Rota. Esa relación es metonímica. Eso pasa también en los sueños. Si un día estás enfadada conmigo, igual no sueñas directamente con tu padre, pero se te puede aparecer una imagen de tu vestido verde roto. Los psicoanalistas saben que el inconsciente trabaja con metonimias…, y con metáforas, que son algo así como metonimias muy exageradas. También los debates políticos e ideológicos se llenan de metonimias.

- ¿Por ejemplo?

- Los debates se contagian. El mal funcionamiento de una cadena de televisión pública acaba convirtiéndose en un ataque a la información pública. De pronto empiezan a salir noticias sobre los canales municipales, porque están llenos de deudas y, además, casi siempre son órganos de propaganda de un alcalde. En vez de criticar el mal uso de lo público, el debate se abre y, por interés de los medios de comunicación privada, se acaba criticando la existencia de la información pública. Es una metonimia muy peligrosa para los que estamos a favor de lo público. La información privada siempre se somete a unos intereses económicos, ideológicos, partidistas… Así que la solución no es acabar con la información pública, sino asegurarnos de que sea rigurosa, profesional. La independencia de la información pública asegura mucho más la veracidad que los intereses de la prensa privada.

- Pero los políticos acaban metiendo mano.

- No hagas una metonimia con los políticos, no contagies a unos con otros, porque no son todos iguales, y es mentira que no se puedan tomarse medidas para conseguir una información pública independiente. Pasa lo mismo con los funcionarios, otro debate de estos días. Empezamos por discutir una reforma, y se acaba criticando la función pública, el número de trabajadores, la estabilidad de su empleo. Se habla con desprecio de los funcionarios, como si no fueran servidores públicos, la cara del Estado en los colegios, los hospitales, las oficinas…

- Pero hay mucho enchufe.

- Habrá enchufes, desde luego. Pero no podemos hacer metonimia para hundir a todos en el mismo barco.

- Siempre eres muy comprensivo con las cosas públicas.

- No, defiendo lo público, y por eso soy también muy crítico. Algunas televisiones municipales son una vergüenza. La televisión autonómica de Madrid es otra vergüenza. Para evitar metonimias, hay que ser muy críticos con los que usan mal las televisiones públicas o con los que no explican bien las reformas que afectan a los funcionarios. Hay muchos depredadores que están esperando cualquier ocasión para atacar. Pero cuidado con la metonimia.




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