La crisis explicada a una niña
Los restaurantes están llenos, las carreteras se cargan de tráfico los fines de semana, los periódicos vuelven a contratar publicidad. No se ve la crisis por ningún lado. Elisa pregunta dónde está la crisis. Se hace eco de una frase repetida estos días por mucha gente.
- No sé por qué hay tanto miedo, la gente está bien, insiste Elisa.
- Pues depende desde qué punto de vista se mire. Hay una cosa que me parece cierta. Se ha sobredimensionado de manera muy interesada la crisis. Por eso la clase media, cuando olvida su miedo, tiene a veces la sensación de que los problemas económicos son más una noticia de prensa que un asunto de la calle. Pero no te olvides que hay más de cuatro millones de parados. Las personas con menos capacidad económica, las personas que no van a los restaurantes, y que no hace turismo, y que no pueden comprar los modelos de coches que anuncian los periódicos, son las que están sufriendo esta crisis. Si hay quien pregunta dónde esta la crisis, es porque la verdadera necesidad no es muy visible en el teatro social.
- Buenos, pues ayudemos a los pobres, y ya está… Todo solucionado.
- Hay otro problema, y es que la crisis afecta también a una parte de los muy ricos. Para sufrir esta crisis, en realidad hay que ser pobre o muy rico. Cuando se habla de la deuda de España, nos olvidamos de que una parte importantísima se debe a los negocios de grandes empresas o de bancos que han pedido créditos en Alemania o en Francia. Ocurre lo mismo en el resto del mundo, los especuladores se meten en negocios, unos ganan mucho, otros fracasan y entonces se desequilibran las cuentas.
- Bueno, pues que los ricos que se equivocan pierdan su dinero.
- Hay otro problema, y es que una parte de los políticos y de los Estados dependen de los ricos que invierten su dinero. Si los inversores privados no responden de sus créditos ante los bancos franceses o alemanes, saldrán perdiendo los que no pueden perder nunca. Por eso se toman medidas y se hacen recortes, y se bajan los sueldos, para pagar entre todos las deudas de los muy ricos. Una crisis económica es una situación precisa en la que los Estados se olvidan de ayudar a los pobres para pagar las deudas de los ricos. Las medidas contra la crisis en realidad van a extender la crisis hasta las clases medias.
- No será así de sencillo.
- Después de darle muchas vueltas, creo que es así. Aunque tienes razón, este así no es tan sencillo, porque las circunstancias se aprovechan además para otras cosas. Por eso te decía que una parte de la crisis está sobredimensionada. Con la amenaza de una ruina general, los empresarios consiguen pescar en el río revuelto e imponen sus intereses en contra de los trabajadores. Fíjate que sencillo también: para luchar contra el paro, la mejor solución que encuentran es abaratar el despido.
- ¿Pero es que somos tontos? Yo eso no me lo creo.
- Bueno, Elisa, es que te faltan unos años para ser completamente niña. Cuando crezcas y seas mayor de edad, alcanzarás el infantilismo que necesita este sistema. Y entonces creerás en la honradez de los especuladores, y en las leyes objetivas de la economía, y en la generosidad y el compromiso cívico de los bancos, y en la sensatez de los políticos que toman decisiones dolorosas. Empezarás a creer también que soñar con un mundo justo es sólo una utopía peligrosa. Afortunadamente te faltan unos años para hacerte definitivamente niña.



