Bienvenida al horror
El ser humano se empeña en ordenar la realidad, en establecer límites, en dibujar el mundo de manera razonable. El orden supone la plasmación geográfica del deseo de seguridad. Desde el punto de vista de la justicia, el orden es inseparable de la igualdad. Cuando existe la desigualdad institucionalizada, las consecuencias son el desorden y el desamparo. Le llamamos horror al espectáculo del desamparo que rompe todos los límites.
El mundo le ha dado esta mañana a mi hija Elisa su bienvenida al horror. En la radio del coche, camino del colegio, hemos oído la noticia del ataque de Israel a la flotilla de ayuda a Gaza. Por invitación de un amigo, habíamos firmado en la red un manifiesto de solidaridad con los palestinos y con la navegación humanitaria. Se veía venir la catástrofe. Ahora se llenan de horror palabras como solidaridad, humanitario, ayuda y navegación. No se sabe todavía si son 10 0 19 los activistas asesinados. Hay más de 30 heridos. En el barco Turco Mavi Marmara, atacado en aguas internacionales, se ha producido una masacre.
- ¿Pero cómo pueden ocurrir estas cosas?
- Pues porque un Estado criminal y genocida, como es ahora Israel, ha mostrado en público toda su crueldad para dejar claro que no está dispuesto a ceder en su barbarie. No reconoce otra justicia que la fuerza bruta.
- ¿Y eso cómo se lo permite el mundo?
- Porque no existe en realidad la justicia internacional. La llamada justicia es sólo la fuerza de los poderosos. Se tratan los asuntos con desigualdad. A Israel se le permite todo, porque EE.UU es su cómplice. Y las actuaciones de Israel son hoy por hoy el mayor foco de deslegitimación de la democracia occidental a la hora de un diálogo de civilizaciones y de una política internacional en busca de la paz. Cada vez que hay un intento de solución, Israel muestra su crueldad consentida.
-¡Qué asco da el mundo!
-Un verdadero asco. Pero me gustaría que tuvieras claras algunas cosas.
- No creo que me consuele.
-Pero te puede ayudar a tener un criterio. En primer lugar, debes distinguir entre los judíos y el Estado de Israel. Judíos hay de todos los tipos y en todos los lugares, como ocurre con cualquier raza. No se puede criminalizar una raza, como hicieron los nazis. Nunca hables de las matanzas de los judíos, sino del Estado de Israel.
- Otra cosa…
- Ya sabes que la Alemania nazi persiguió de manera horrorosa a los judíos. Eso lo utilizan los gobernantes de Israel para calificar de antisemitas a los que criticamos sus acciones. Pero ya no se puede tolerar esa trampa. Hitler fue un canalla no exactamente por matar judíos, sino por exterminar seres humanos. Así que los que se parecen a Hitler son los políticos como Netayanhu que imponen políticas de exterminio.
- Israel es el peligro.
- Mientras esa sea su política, desde luego. La creación de Israel fue uno de los errores más graves de la política internacional. Los estados tradicionales, compuestos de muy diversas razas y comunidades, cayeron en la trampa de soñar un Estado de raza única, y eso es una invitación al racismo. Pero otra cosa que debes tener clara es que un error no se soluciona con otro error. Ahora sería muy cruel y muy injusto suprimir el Estado de Israel, porque eso causaría daños muy graves a sus habitantes.
- ¿Entonces qué hacemos?
- Pues esperar a que un día la política internacional sea justa y acabe con la barbarie y la prepotencia de Israel. Y apoyar la paz que necesitan los palestinos y los ciudadanos de Israel. Y no dejar que te llamen nazi por condenar las matanzas del ejército israelí. Y no dejar que las actuaciones de un Estado te lleven a ser racista. Esto no es un asunto de judíos. No es a una raza, es a un Estado concreto al que debemos denunciar.



