Por . Lunes, 26 de Abril de 2010.

Extrañas presiones

- No me presiones, no me presiones, que no puedo trabajar con independencia.

A mi hija Elisa se le ha pasado el fin de semana sin hacer los deberes. El sábado estuvo con su madre en la manifestación contra la impunidad de los crímenes del franquismo, con una pancarta de Miguel Hernández, su poeta preferido, y luego ha dedicado la mañana del domingo a escuchar música, ver la televisión y hablar por teléfono con las amigas.

Se extrañó mucho al oír unas declaraciones de Mariano Rajoy en las que afirmaba que la manifestación había sido un acto antidemocrático. Ella estaba orgullosa de su comportamiento cívico. No se había quedado en su habitación escuchando el disco de rap que yo le compré por la mañana. No se había citado con sus amigos, como todos los sábados, en la plaza del barrio. Había preparado una pancarta con la foto de Miguel Hernández y había ido a una manifestación, caminando con miles de ciudadanos para recordar a los que murieron en defensa de la libertad. Quiso denunciar en público las consecuencias de un golpe de Estado. Con lo orgullosa que se sentía, le extrañó de pronto que Rajoy la llamara antidemócrata.

Empezó a protestar, y le pedí que escuchara. Escucha, Elisa, escucha –le dije-, antes de quejarte. Así que atendió las explicaciones del jefe de la oposición sobre la independencia del poder judicial. Llegamos al acuerdo de que para Rajoy lo antidemocrático no era manifestarse, sino la presión sobre un órgano del poder judicial. Parece que esta idea de la presión le ha gustado. Por eso me exige divertida que no la presione para hacer los deberes.

- Vamos a ver, Elisa, ¿cuál es tu obligación?

- Aprobar las matemáticas.

- ¿Y si no las apruebas? ¿Quién presiona a quién? ¿Tú a mí o yo a ti?

- Supongo que yo a ti.

- ¿Cuál es la obligación de los políticos en los asuntos judiciales?

- No lo sé.

- Hacer posible una Justicia independiente. Y ya ves, cada vez que hay una elección para un órgano judicial pactan entre ellos y se reparten sin escrúpulos sus cuotas de poder. Yo pongo a estos jueces míos, y tú pones a estos jueces tuyos.

- Todos son iguales…

- No, no todos son iguales, ni los políticos, ni los jueces. El PP sobresale en la presión. Ha denunciado públicamente a Garzón, ha dicho que la policía se inventa pruebas en casos tan graves como los atentados de Atocha o las tramas de corrupción. Ha recusado jueces del Tribunal Constitucional, ha bloqueado su renovación de forma escandalosa para controlar las decisiones, etc, etc, etc.

- Y ahora dice que yo soy antidemocrática por ir a una manifestación.

- No, por presionar a los jueces. Como si el PP de Rajoy no fuese el ejemplo vivo de las presiones que han desacreditado al Poder Judicial en España. ¿Quién presiona? ¿Quién tiene la culpa de suspender las matemáticas si no hace bien sus deberes?

- Vaya, quieres decir que tengo mucha cara.

- Sí.

- ¿Y Rajoy?

- Pues tú verás, hija, tú verás.

- Los políticos son unos farsantes.

- Algunos políticos, sí. No se pueden utilizar argumentos de apariencia democrática para ocultar la realidad y convertir la democracia en una farsa.




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