Los pescadores, en casa
Más prudentes y agradecidas fueron las primeras palabras de los pescadores del Alakrana, a los que idearon una estrategia para liberarlos, a los que presionaron o guardaron silencio para no dificultar su salvamente -gobierno, marina de guerra, diplomáticos, armadores, instituciones autonómicas vasca y gallega y medios de comunicación-, que las de algún político obcecado en sacar chispas y tajada electoral de un secuestro con riesgos, que, afortunadamente, finalizó de la mejor forma posible: con la liberación de los 36 marineros y la detención de dos de sus captores. Seguir leyendo »



