Map
 
Inicio | Ayuda | Televisión | Radio | Noticias | RTVA      

Por José Antonio Gurriarán. Lunes, 19 de Octubre de 2009.

Al cantar a Manuel

Mayte Martin, catalana de ascendiente malagueño, voz suave y con ricos registros musicales, encontró su alma gemela en el verso de Manuel Alcántara, con el que se identificó hace dos años, cuando los responsables de la Bienal de Flamenco de Málaga le encargaron un homenaje al gran periodista y poeta del Rincón de la Victoria – alCANTARaMANUEL- y aquél espectáculo saltó de Andalucía al Teatro Albeniz de Madrid, al Palau de la Música de Barcelona y a otras importantes salas de España.

 Ahora el espectáculo se convirtió en un magnífico disco, en el que la cantante barcelonesa extrae lo mejor de si misma y, acompañada por violines, contrabajo, batería y su propia guitarra, paladea la palabra e imágenes del poeta –vida, amor, guerra, muerte, infancia- y extrae su personal rima flamenca, lejos de clasicismos pero con la sensibilidad y el conocimiento de todos los palos.

 Mayte Martín asegura haber aprendido las primeras letras del flamenco con los tarareos de su padre –un malagueño que emigró a la Ciudad Condal- y en el cancionero de Juanito Valderrama, La Niña de la Puebla y La Niña de los Peines, que no es mala escuela. El resultado es tanto o más excepcional que otras experiencias suyas con Teté Montoliú o Belén Amaya, en las que saltó del blues al bolero y del tango al fandango.

.A Manuel Alcántara lo conozco y aprecio, desde hace muchos años, leo sus rimas siempre que puedo y sus crónicas diarias, concisas y magistrales, procuro no perdérmelas porque me traen evocaciones de artículos costumbristas de Larra y Mesonero Romanos, destellos deportivos de Sánchez Silva y pinceladas de humor que entroncan con lo mejor de Julio Camba y Fernández Flórez.

 Escritor y periodista, también de todos los palos, Manuel Alcántara pasó por diferentes redacciones de periódicos madrileños-yo coincidí con él en dos de ellas- y su alma grande y su bonhomía las comparte, ahora, con pescadores y turistas del Rincón de la Victorias, en cuyos fondos marinos decidió echar el ancla.

 Oírle hablar, al trasluz de un vino y ante unas gambas, es tan gratificante como leerlo. Conserva el acento y gracejo, que nunca perdió, de su tierra y su memoria retiene todo lo que vio, vivió y leyó a lo largo de sus juveniles ochenta años. Y en su conversación alterna lo nacional y lo extranjero, lo humano y lo divino con su pasión por el deporte, sobre todo por el boxeo, del que también dejó crónicas inolvidables.

 De todo ello extrae su poesía y lenguaje y no es extraño, que, cuando oyó a Mayte interpretar sus poesías, definiese sus sensaciones con esta frase: “es un directo en la mandíbula.”



Suscríbete

Trackbacks

Para notificar de una mención en tu blog a esta entrada, habilita la notificación automática (Opciones > Discusión en WordPress) o especifica esta url de trackback: http://blogs.canalsur.es/firmas/2009/10/19/al-cantar-a-manuel/Trackback/