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Archivos del día 18 Octubre 2009

Por José Antonio Gurriarán. Domingo, 18 de Octubre de 2009.

A la “mani.”

 

Concentraciones de diferente signo, en Madrid, San Sebastián y en otras capitales, restaron tiempo y protagonismo al descanso del fin de semana de miles ciudadanos –campo, playa, lectura, retransmisiones deportivas o siesta-, que salieron a la calle en contra o a favor de algo, o las siguieron por los medios de comunicación haciendo bueno el tópico de que, cuando menos, hay una manifestación cada sábado y domingo.

 En uso de sus libertades y derechos fueron muchos los que salieron a la calle, para proclamar lo que quieren y piensan. Unos se manifestaron en contra del aborto, otros en defensa de los detenidos por su proximidad con Batasuna o su parentesco con ETA. En medio centenar de localidades lo hicieron para denunciar el hambre, la pobreza y el incumplimiento de los objetivos del Milenio de la ONU, cuando la crisis incrementó en setenta y cinco millones el número de desheredados.

 La que congregó a más simpatizantes fue la de Madrid, convocada por 42 organizaciones antiabortistas, diseñada al alimón por Benigno Blanco Rodriguez y por la jerarquía eclesiástica, espoleada por el Partido Popular y a cuya asistencia alentó el propio Rajoy, aunque, consecuente con sus indefiniciones, prefirió no salir él en la foto. Le representaron otros dirigentes y personalidades de su formación, aunque cada cual contó que estaba allí a título personal.

 El citado Blanco Rodriguez, Presidente del Foro de la Familia, supernumerario del Opus Dei y ex secretario de Estado con Isabel Tocino y Álvarez Cascos, disipó dudas sobre las verdaderas intenciones de la marcha, cuando algunos la habían camuflado como que se manifestaban solo para lograr la retirada de la proyectada reforma de la ley actual, anunciada por el gobierno y defendida por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído.

 En la alocución que cerró el acto expresó, con claridad, que son contrarios a cualquier ley o medida que despenalice o permita la práctica del aborto. En declaraciones recientes, a un medio de comunicación, añadía que él y las asociaciones que le secundan, lucharán hasta que no haya un solo caso de interrupción del embarazo en España porque, en su criterio, siempre se trata de un crimen.

 La rotundidad de estas declaraciones y las que hicieron otros organizadores y oradores, en igual sentido, pudieran sorprender a los empeñados en transmitir que el objetivo de la concentración respeta la ley de despenalización del aborto, de 1985, y no pasará de la exigencia de retirada del actual proyecto. Esta posición justificaría que en los ocho años de gobierno de Aznar ni él, ni sus ministros, y ni siquiera su doblemente secretario de Estado, Blanco Rodriguez, sustituyeran o anularan una ley que no les gustaba y contra la que, también, se habían manifestado.

 Una de las virtudes de la democracia es que todos los ciudadanos tienen derecho a expresarse o a manifestarse públicamente, a favor o en contra de lo que crean conveniente, siempre que respeten las normas aprobadas por la mayoría parlamentaria. Pero, incluso tienen la posibilidad de cambiar o eliminar estas, si convencen argumentalmente a esa mayoría o si logran sustituirla, un día, por otra coincidente con sus principios.

 Merecen el mayor respeto los manifestantes de Madrid, que defendieron aquello en lo que creen, pública y pacíficamente. No resulta, sin embargo, coherente la posición de quienes, como el ex presidente del gobierno y sus allegados, hoy se manifiestan contra lo que ayer no cambiaron. ¿Pensarán que el centro polítco es no situarse en ningún lado? ¿Que es estar hoy aquí y mañana pasarse al otro? ¿Tendrá razón José Blanco, cuando dice que “a la derecha solo le preocupa el aborto cuando gobierna la izquierda”?