El analfabetismo moral
El honor, al contrario que la dignidad, ha sido tradicionalmente un patrimonio de los poderosos. Un patrimonio interesado. La dignidad puede brotar en cualquier ser humano, porque surge de la lealtad a uno mismo, a la propia conciencia. Se pueden vivir con dignidad la pobreza, la enfermedad, la muerte, la alegría, el triunfo y, aunque me duda la mano al escribirlo, también la riqueza. Seguir leyendo »



