Las tareas del Gobierno
La verdad es que no se pueden identificar las tareas del Gobierno con un balneario. Muchas responsabilidades, muchos sobresaltos, muchos intereses contrapuestos. No es raro que los políticos que ocupan altos cargos envejezcan a pasos acelerados. Pero el inicio de este curso tiene especial acritud, no da un respiro. Por todas partes hay una sobreactuación contra Zapatero.
- Zapatero tiene mala cara, me comenta mi hija Elisa. Está más viejo.
- No me extraña -le respondo-. Antes hacía un poco de teatro cuando intentaba mostrarse severo. Ahora se le nota el teatro cuando intenta ejercer su famoso optimismo. No van bien las cosas.
- ¿Por culpa de la crisis? Así es complicado gobernar.
- De la crisis, claro está, pero también de la política, de su forma de hacer política.
- Resulta difícil acertar. Tú siempre dices que no se puede contentar a todo el mundo…
- Por ejemplo -le pregunto a Elisa. A veces la mejor manera de hacerse entender es preguntando, algo que suelen ignorar los dogmáticos, los políticos y los niños-, por ejemplo, ¿qué es más importante, responder a lo que dice la prensa o a lo que te exige la realidad?
- A lo que te exige la realidad.
- El problema es que a veces la gente vive la realidad según lo que dice la prensa. Mira, si atendemos a la realidad, lo verdaderamente importante de esta crisis es lo mal que lo están pasando las familias de los que han perdido su trabajo. Así que no hay vuelta de hoja, debemos apretarnos el cinturón, subir los impuestos a los más ricos y cubrir las necesidades sociales.
- ¿Cuál es el problema?
- El primer problema, hija, es que muchos medios de comunicación tienen sus propios intereses económicos y supeditan la información a lo que les conviene. Ahora se trata de convertir a Zapatero en un zascandil, en alguien que gobierna sin previsión, que cambia de opinión todo los días. Algunos periodistas se comportan como ejecutivos en vez de como informadores. Se parecen en sus reivindicaciones a los directivos de Telefónica o de Vodafone. O se parecen a ti. ¿Recuerdas cuando eras más pequeña? Tuve que inventarme la canción “Quiero esto, si no me lo dan protesto…”.
- Bueno, mejor será que pasemos al segundo problema.
- El segundo problema es que Zapatero se ha especializado en gobernar con golpes de efecto, con medidas, con llamadas de atención publicitaria. Y ese tipo de política necesita de la complicidad de los medios. Si se te ponen en contra, en vez de en un líder te convierten en un payaso.
- ¿Entonces?
- Pues nada, que eso es lo que tiene difícil el Presidente. El ambiente político es más grave en los medios que en la realidad. A mí no me parece mal buscar un cambio de sistema productivo, subir los impuestos y hacer políticas sociales. El problema es que si esto no se hace en serio, y todo se queda en anuncio de medidas, la gente en la calle no notará nada, y no habrá defensa electoral ninguna. Las políticas de derechas van a barrer.
- ¿Y qué se te ocurre?
- Yo no tengo recetas. En los asuntos económicos vivimos una pescadilla que se muerde la cola, porque nuestro bienestar casi siempre depende de las manos de nuestros enemigos. Pero, por lo pronto, hay que devolverle el prestigio a la información pública independiente…



