Por Ángel Acién.
Domingo, 1 de julio de 2012.
Todo tiene su fin y en unas horas la Eurocopa 2012 será historia, una historia de la que ya forma parte esta selección española que ha encadenado tres finales. Por eso en este ùltimo capítulo del blog que hemos compartido durante un mes, quisiera usar la palabra que mejor resume lo que siento: Gracias.
Dentro de unos años los momentos de felicidad que nos han regalado estos futbolistas y su entrenador nos parecerán un sueño del pasado. Pero no soñamos la victoria sobre Alemania en Viena ni ante Holanda en Johanesburgo. Las vivimos minuto a minuto y las celebraremos eternamente.
Hoy volvemos a sentir esa oleada de emociones y esperamos ver a Casillas levantando la Copa al cielo de Kiev. A Iker, Sergio, Xavi, Andrés, Jesús y a todos los que nos han permitido presumir de campeones.
El fútbol es mágico porque todo puede ocurrir. Y por eso reitero antes de la final ese sentimiento de gratitud. Que debo hacer extensivo a la legión de valientes que han formado la Marea Roja en cada partido. Los de Ucrania eran especialmente complejos por la distancia, las comunicaciones y el coste. En tiempos difíciles su esfuerzo tiene mayor mérito. Ha sido un placer y un orgullo encontrarme a tantos andaluces lejos de nuestra tierra.
Gracias por último a los que hayan tenido a bien seguir esta ventana informativa con otra visión de la Euro. A mis compañeros Pedro, Jero, Fermín, Jose, Miguel y Félix por ayudar con sus fotos cuando la tecnología me dejó tirado y a Antonio, Paco y Juanma por la cobertura desde casa. Espero que este viaje les haya resultado tan divertido y apasionante como a mí. La vida del enviado especial incluye lo que no se ve en pantalla como viajes interminables, robos o bajones anímicos pero me siento un privilegiado. Gracias y hasta la próxima!!!
Por Ángel Acién.
Viernes, 29 de junio de 2012.
Por Ángel Acién.
Viernes, 29 de junio de 2012.
La aventura más bella y apasionante del fútbol español continúa. La conquista de la Triple Corona- Eurocopa/Mundial/Eurocopa-, una hazaña sin precedentes, está a un paso. Espero que la agónica clasificación ante Portugal sirva para valorar el enorme mérito de esta excepcional generación de futbolistas y del extraordinario entrenador que los dirige. En cuatro años se han plantado en tres finales, dejando por el camino a los diferentes adversarios que han osado desafiarles. Jamás habíamos soñado con un período de tamaño esplendor y el día que toque a su fin dudo que volvamos a vivir otra etapa tan memorable.
Todos los análisis sobre este juego universal son válidos. El mío es que España llega a la final del torneo con las mismas virtudes que la han llevado a la cima. Es un equipo que vive por y para el balón. Cuando lo tiene, lo cuida y lo mueve con una calidad que roza lo sublime. Y cuando lo pierde, todos los jugadores unen sus fuerzas en una feroz e inteligente presión para recuperar el tesoro que les ha sido arrebatado. Ver jugar a España es un regalo para la inmensa mayoría de los aficionados. “¿Podrá algún día Inglaterra jugar así?”, le preguntaba con un tono casi reverencial un periodista británico a Vicente Del Bosque. Quizá ese reconocimiento sea mayor fuera de nuestras fronteras. Resultaría paradójico pero también muy propio de un país frágil de memoria como el nuestro.
Varios atacantes de fama mundial, como Cristiano Ronaldo, Benzemá, Ribery o Nani, han sido incapaces de perforar la portería de Casillas. Y el mérito no es solo de este porterazo incomparable. La selección española es generosa y solidaria en el esfuerzo. Todos suman para atacar y se multiplican para defender. Cuando ves a los cracks como Iniesta o Silva peleando cada pelota en campo propio te das cuenta del verdadero espíritu que ha hecho grande a este equipo. Y su fidelidad a un estilo es inquebrantable. Tengo grabadas las últimas jugadas del duelo ante Portugal. Con la prórroga a punto de expirar, España seguía tocando la pelota sin recurrir al patadón o al centro desesperado. En la segunda semifinal, Alemania ha abusado de esos balones al área constantemente, dilapidando las escasas posibilidades que los dos goles de Balotelli le concedían.
Me gusta esa final España-Italia (la había pronosticado en la “porra” de Canal Sur). Y sabiendo que los italianos nacen con el gen competitivo y el domingo se dejarán el alma en el campo, vuelvo a apostar por nuestra selección. España cierra el círculo del torneo con el mismo equipo que lo abrió. Y al que pudo dejar fuera, como todos sabemos. Nada de argucias. Hay que intentar ser los mejores con todas las de la ley. Y si toca hincar la rodilla, se hace con honor. Pero mucho tendrán que jugar al fútbol nuestros amigos italianos si quieren destronar al campeón. Y hasta ahora el fútbol ha premiado al equipo que más lo respeta y mejor lo representa.
Por Ángel Acién.
Jueves, 28 de junio de 2012.
Sergio Ramos, cuyo penalti a lo Panenka se comenta hoy en todo el mundo, en el hotel de la selección en Kiev. Junto a él, su inseparable Jesús Navas. Los dos futbolistas andaluces contribuyeron a la clasificación de España para la gran final de la Eurocopa. ¡Felicidades y gracias!
Por Ángel Acién.
Jueves, 28 de junio de 2012.
Enviado de Samsung Mobile
Por Ángel Acién.
Jueves, 28 de junio de 2012.
Por Ángel Acién.
Jueves, 28 de junio de 2012.
Los periodistas italianos han tomado hoy la concentración de España. Ahora resulta que nuestros viejos amigos necesitan que la selección española sea ejemplar en algo que a ellos nunca se les ha dado demasiado bien: el juego limpio. Las portadas de los periódicos arrojan una sombra de sospecha sobre el España-Croacia del lunes y ese empate a dos que dejaría fuera a Italia. Sinceramente, no sé qué harían ellos, les concedo el beneficio de la duda, pero sí tengo la certeza de que la selección campeona de Europa y del mundo no va a amañar un resultado. Hoy lo han proclamado con firmeza los internacionales de La Roja. La mentalidad ganadora de este equipo es innegociable, en palabras de un crack llamado Xavi. Al sevillista Alvaro Negredo le ha tocado explicar los mensajes de móvil con el croata Rakitic, compañero de equipo con el que mantiene buena relación. Sólo faltaría que ahora se fiscalice la vida privada de los jugadores. Así que me niego a hablar más de esta milonga. El lunes espera un rival que lleva los mismos puntos que España, que se juega la clasificación y que tiene argumentos para plantear dificultades. En eso debemos pensar todos. Y los italianos, que miren a su selección. ¿Capicci?
Por Ángel Acién.
Jueves, 28 de junio de 2012.
Por Ángel Acién.
Lunes, 25 de junio de 2012.
No hay nada que viaje más rápido que las malas noticias. Y anoche recibimos una terrible: la muerte de Miki Roqué. A veces los periodistas manejamos demasiada información y ya sabía desde el principio que el joven defensa del Betis se enfrentaba a un enemigo implacable. Pero venimos a esta vida a afrontar lo que el destino nos tiene reservado y Miki sacó su carácter y su valentía para plantarle cara. Esa lucha durante algo más de un año ha tenido el más injusto y cruel de los desenlances. El impacto de su muerte ha llegado al seno de la selección española, cuyos jugadores expresaron su condolencia a través de las redes sociales. Han decidido guardar un minuto de silencio por él antes del entreno de esta tarde y la Federación ha pedido a la UEFA que autorice portar brazaletes negros el miércoles. Hoy comparecía en sala de prensa Xabi Alonso, el único de los internacionales que fue compañero de Miki. Ambos coincidieron en el Liverpool y
está unidos por el lazo del debut. Miki entró precisamente por Xabi en un partido de Champions con sólo 17 años. Al menos el malogrado futbolista pudo cumplir uno de sus sueños. Al mensaje de apoyo de Xabi Alonso se ha sumado otro internacional como Cesc Fábregas con una emotiva promesa: dedicarles la Eurocopa a Miki y a Manolo Preciado. "Pensar que alguien de mi edad pueda irse así es durísimo", ha dicho Cesc, que seguía de cerca la lucha de Miki a través del capitán del Barça, Puyol, volcado desde el primer momento con su paisano ilerdense. Está siendo el de hoy un día triste y gris en Gniewino, el último de la selección en su cuartel general polaco. Mañana toca volver a Ucrania, donde ya se quedará si el miércoles supera a Portugal y alcanza la gran final de Kiev. Sinceramente, hoy no me apetece hablar demasiado de fútbol. Espero que lo comprendan.
Por Ángel Acién.
Domingo, 24 de junio de 2012.
Se acabó. Por fin podremos decir que España le ganó a Francia un partido de verdad. Tuvimos que irnos al último confín de Europa, a seis mil kilómetros, pero sin duda valió la pena. Los valientes que se plantaron en Donetsk disfrutaron de ese momento largamente esperado. Anoche pudimos ver una vez más a seguidores llegados de todos los rincones de Andalucía. Muchos echaron de menos un gesto de cariño y gratitud de los jugadores al final del partido. Sólo Casillas se acercó a la zona roja de la grada y lanzó sus guantes. Sus compañeros deberían haber hecho lo mismo. Primero porque esos aficionados que han cruzado el continente, algunos con viajes inverosímiles, lo merecen y además porque así se visualizaría la alegría en la celebración que pide Vicente Del Bosque. Ganar no es fácil para nadie, ni siquiera para el campeón, y cuando se consigue resulta hasta conveniente exteriorizar
esa satisfacción. Lo contrario transmite la idea de que sólo se ha cumplido con una obligación. La queja ya ha llegado a sus destinatarios y seguro que el miércoles se acordarán del jugador número 12.
El deseo de derrotar a Francia, acumulado durante décadas de frustraciones, se cumplió con una facilidad inesperada. España produce un efecto hipnótico en sus rivales, como el depredador que paraliza a su presa con su sola presencia. El seleccionador francés, un defensa que se distinguió por su elegancia con el balón, renunció anoche a él desde el principio. La Francia que Blanc ha intentado construir en los dos últimos años, y que estuvo más de veinte partidos sin perder, se desmoronó antes de jugar. El propio Del Bosque ha reconocido que prefiere a los equipos que esperan a España en vez de salir a por ella porque si hay una selección que sabe madurar un partido y esperar su oportunidad esa es la nuestra. Pero en esta ocasión todo fue más rápido. Iniesta encontró el espacio, Jordi Alba metió la directa y Xabi Alonso usó la cabeza con la precisión que acompaña a todo lo que hace. Un
gran gol para tener el partido muy pronto donde quería Del Bosque. Cuando España juega con el marcador a favor, el partido es otro. El rival se ve abocado a correr tras el balón, manejado con inigualable maestría por la colección de solistas que forman una oquesta admirada en todo el mundo.
Cierto es que sería deseable jugar con un marcador más tranquilizador, sin el riesgo de que una acción aislada complique las cosas. Pero hay que tener en cuenta otros factores del juego, como la calidad del adversario (sujetar a Ribery no es tarea sencilla) o el desgaste físico. El calor y la humedad pasaron factura en Donetsk. Los tres kilos que perdió Xabi Alonso son un claro reflejo. El partido del guipuzcoano fue colosal. Como el de Sergio Ramos, erigido en el indiscutible jefe de la zaga. Llegaba a todo con autoridad y limpieza. Piqué no alcanza aún ese nivel y debe afinar en la salida del balón pero se va pareciendo a su mejor versión. En los laterales, la cara es Jordi Alba, capaz de convertirse en un extremo y bajar a tiempo. No podemos decir lo mismo de Arbeloa, el eslabón más débil de la cadena. Su indiscutible voluntad y entrega no siempre basta para suplir las limitaciones técnicas. Tampoco responde a la
confianza del seleccionador Fernando Torres. Media hora sin noticias suyas en el campo. La hora de Negredo o Llorente ha llegado, al menos como primer cambio para el ataque. Iniesta y Silva acusan el cansancio pero un fogonazo de ambos astros vale para decidir un partido. Xavi y Busquets aportan el equilibrio, el toque, la colocación… las virtudes de esta selección. De Casillas poco que añadir. Siempre está ahí. Y eso es una garantía.
Y ahora toca Portugal. Y digo Portugal, no Cristiano Ronaldo. El informador del cuerpo técnico de la selección, Paco Jiménez, se ha encargado hoy de desmontar esa imagen de "Cristiano y diez más". El equipo luso está plagado de buenos jugadores. Y hasta Alemania necesitó de la fortuna para derrotarles. Así que dejemos las confianzas para después del duelo. Además, los portugueses van a llegar mucho más frescos al miércoles. Ellos jugaron el jueves, dos días antes que España. Difícil de entender cuando nuestra selección fue primera de grupo. La UEFA también se equivoca. Y posiblemente la Federación lo haya hecho al no contemplar un nuevo cuartel general en Ucrania para evitar el regreso de la expedición a Polonia (hemos llegado casi a las seis de la mañana) cuando pasado mañana hay que volver a Donetsk. Dicen que los jugadores están muy cómodos aquí y tienen a sus familias más cerca. Ojalá ese calor humano les de
la energía necesaria para avanzar a su tercera final consecutiva.
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