El Foro Social Mundial y la herencia africana
Sábado 19 de febrero a las 10h30 en Canal Sur 2
El Foro Social Mundial es una cita ineludible para todos y todas aquellas que realmente confiamos en que existe otro mundo posible más justo e igualitario para todos.
En esta ocasión se ha celebrado en Dakar, la capital de Senegal. El campus universitario Cheikh Anta Diop ha estado más concurrido que nunca. Aquí se han reunido movimientos sociales de todo el mundo, ONG, entidades benéficas y muchas otras personas anónimas que realmente creen en las alternativas solidarias como la mejor fórmula para conseguir cambiar el rumbo de las cosas.
Cada persona que acude al foro tiene una causa, a veces muchas.
Hay quien quiere luchar contra el capitalismo, hay quien sostiene el respeto al medio ambiente y a la preservación del planeta como fuente de vida, hay quien lucha por una economía social, por un comercio justo o por la igualdad de género.
Y también hay personas que simplemente han venido a África para conocer sus raíces.
Es bien conocido el problema migratorio que tiene este continente. La pobreza es tan extrema que para muchos africanos su futuro pasa por subirse a un cayuco y con suerte, encontrar la esperanza al llegar a tierra.
Pero abandonar tu patria no ha sido siempre una elección personal. La historia nos recuerda que durante siglos los africanos no fueron dueños de su propio destino. Visitar la isla de Gorée es la prueba y también la huella del pasado esclavista que sufrió África.
En esta isla situada en frente del puerto de Dakar, el sonido que más se escucha es el del mar. Aquí no hay coches, ni ruidos.
Caminar por aquí resulta un placer, aunque el paseo se vuelve turbio al entrar en la Casa de los esclavos.
En este edificio residían durante tres meses prisioneros africanos hacinados, con grilletes y cadenas, a la espera de ser vendidos a comerciantes americanos o europeos. Las mujeres eran muy bien cotizadas, su precio variaba en función de su pecho y su virginidad. Los hombres debían pesar un mínimo de 60 kilos para sacarles un buen precio. Los nigerianos eran los esclavos más deseados. Y los niños muchas veces ni siquiera sobrevivían ni llegaban a ser comercializados.
La planta baja era donde permanecían enjaulados los esclavos. Para que los amos pudieran acceder a la planta de arriba, inevitablemente tenían que atravesar las celdas de los siervos. Había que ser muy insensible para vivir en un lugar donde se estaban cometiendo esa clase de abusos y esa violación a los derechos humanos.
Una vez vendidos, tomaban un barco y salían por la puerta del no retorno. Éste era su adiós a África.
Hoy es incalculable conocer el número de personas descendientes de esclavos africanos.
Al menos este foro ha acercado a algunos de estos afrodescendientes a su origen. Y a los demás nos ha recordado que hay injusticias en la historia que no deben ser repetidas, a pesar de que la realidad día a día nos muestre su cara más dura.
Cuentan algunos habitantes de la isla de Gorée que cuando Nelson Mandela visitó la casa de los esclavos, no pudo contener las lágrimas.
Carmen Mora, Es Posible.

