Sábado 26 de febrero a las 10h30 en Canal Sur 2 El derecho a saber la verdad
Un hombre llamado Antonio recibe una llamada. Es un amigo de la infancia. “Antonio, mi padre me ha confesado que no soy su hijo biológico. Dice que me compró cuando era un bebé. Y dice que tu padre hizo lo mismo contigo. Nos compraron a una monja en Zaragoza”. Luego Antonio lo confirma. Es un niño robado y su padre pagó por él 200.000 pesetas. Su partida de nacimiento es falsa. Su vida ha estado construida en torno una gran mentira.
Han pasado cuatro años y desde entonces Antonio busca a su madre biológica.
Esa historia es real. Parece de película, de novela de intriga. Pero no, no es ficción: es real. Con esa llamada el universo de Antonio Barroso, con casi 40 años, se tambaleó. Su vida tomó un nuevo e inquietante rumbo con mil preguntas por responder: Y no solo eso: esa llamada ha servido también para sacar a la luz uno de los sucesos más negros del franquismo y el posfranquismo en España.
Antonio Barroso es hoy el presidente de ANADIR, una asociación que agrupa a víctimas de adopciones irregulares. Desde hace tres años, vive dedicado a ayudar a resolver casos similares al suyo. El 27 de enero de este año la entidad presentó 261 denuncias por el supuesto robo y venta de niños ante la Fiscalía General del Estado. Tal vez sea solo la punta del iceberg. ANADIR asegura que el número de niños desaparecidos y posteriormente adoptados ilegalmente podría ascender a 300.000 entre los años 40 y 90. ¿Una exageración? Lo cierto es que en las últimas semanas otras cientos de denuncias se han presentado ante las fiscalías provinciales. Antonio Barroso está convencido que detrás de todo esto hubo una gran trama organizada en la que participaron médicos, celadores, enfermeros y religiosos.
Tras años de silencio y temor, las víctimas cuentan historias de niños dados por muertos al nacer en circunstancias poco claras. Niños que, en realidad, podrían haber sido secuestrados y vendidos porque las familias nunca llegaron a ver los cadáveres.
Chary Herrera vive en San Fernando y está convencida de que su hermana, dada por muerta un día de 1974 a las 20 horas del parto en la Clínica Zamacola, de Cádiz, podría estar viva.
“El ginecólogo (hoy jubilado) firmó un certificado de muerte en el que se decía que la niña venía con 7 meses de gestación y que murió por un fallo cardio-respiratorio. Pero prematura no era porque mi madre iba cumplida de 9 meses y más que cumplida”, cuenta Chary.
Su padre quería ver a la niña muerta. Pero los médicos no se lo permitieron. Solo le mostraron un cuerpo totalmente envuelto en vendas. El hospital decidió hacerse cargo del coste del entierro en una fosa común; un funeral al que no asistieron los familiares porque, dice Chary Herrera, no se les avisó.
“¿Qué puedo yo pensar? Que la robaron. Mi padre siempre decían que se la había llevado una enfermera, seguro que se la llevó una enfermera…”.
Chary ha presentado denuncia ante la fiscalía de Cádiz, donde hay otros 39 casos similares. Quiere saber qué pasó realmente.
Estos días estamos conociendo muchas historias como la de Chary. Historias de familias humildes que vivieron siempre con la sospecha de que sus bebés fueron secuestrados. “Todo demasiado rápido”. “Qué raro que no dejaran ver el cadáver de nuestro hijo”. “No pudimos ir al entierro”…
¿Sería admisible que el Estado no pusiera toda la maquinaria en marcha para determinar si en realidad existió una trama organizada? ¿Sería soportable que las instituciones públicas no hicieran lo posible por saber qué fue de esos cientos, posiblemente miles de niños?
Quien suscribe prefiere pensar que todo esto se aclarará.
Lo espero.
Y también lamento: cuánta miseria y cuánta oscuridad nos deparó el franquismo. Aún lo sufrimos.
David Berlanga, Es Posible
No te pierdas “Los años de la ballena”, el reportaje de Es Posible sobre niños robados en Andalucía.
Sábado 19 de febrero a las 10h30 en Canal Sur 2
El Foro Social Mundial es una cita ineludible para todos y todas aquellas que realmente confiamos en que existe otro mundo posible más justo e igualitario para todos.
En esta ocasión se ha celebrado en Dakar, la capital de Senegal. El campus universitario Cheikh Anta Diop ha estado más concurrido que nunca. Aquí se han reunido movimientos sociales de todo el mundo, ONG, entidades benéficas y muchas otras personas anónimas que realmente creen en las alternativas solidarias como la mejor fórmula para conseguir cambiar el rumbo de las cosas.
Cada persona que acude al foro tiene una causa, a veces muchas.
Hay quien quiere luchar contra el capitalismo, hay quien sostiene el respeto al medio ambiente y a la preservación del planeta como fuente de vida, hay quien lucha por una economía social, por un comercio justo o por la igualdad de género.
Y también hay personas que simplemente han venido a África para conocer sus raíces.
Es bien conocido el problema migratorio que tiene este continente. La pobreza es tan extrema que para muchos africanos su futuro pasa por subirse a un cayuco y con suerte, encontrar la esperanza al llegar a tierra.
Pero abandonar tu patria no ha sido siempre una elección personal. La historia nos recuerda que durante siglos los africanos no fueron dueños de su propio destino. Visitar la isla de Gorée es la prueba y también la huella del pasado esclavista que sufrió África.
En esta isla situada en frente del puerto de Dakar, el sonido que más se escucha es el del mar. Aquí no hay coches, ni ruidos.
Caminar por aquí resulta un placer, aunque el paseo se vuelve turbio al entrar en la Casa de los esclavos.
En este edificio residían durante tres meses prisioneros africanos hacinados, con grilletes y cadenas, a la espera de ser vendidos a comerciantes americanos o europeos. Las mujeres eran muy bien cotizadas, su precio variaba en función de su pecho y su virginidad. Los hombres debían pesar un mínimo de 60 kilos para sacarles un buen precio. Los nigerianos eran los esclavos más deseados. Y los niños muchas veces ni siquiera sobrevivían ni llegaban a ser comercializados.
La planta baja era donde permanecían enjaulados los esclavos. Para que los amos pudieran acceder a la planta de arriba, inevitablemente tenían que atravesar las celdas de los siervos. Había que ser muy insensible para vivir en un lugar donde se estaban cometiendo esa clase de abusos y esa violación a los derechos humanos.
Una vez vendidos, tomaban un barco y salían por la puerta del no retorno. Éste era su adiós a África.
Hoy es incalculable conocer el número de personas descendientes de esclavos africanos.
Al menos este foro ha acercado a algunos de estos afrodescendientes a su origen. Y a los demás nos ha recordado que hay injusticias en la historia que no deben ser repetidas, a pesar de que la realidad día a día nos muestre su cara más dura.
Cuentan algunos habitantes de la isla de Gorée que cuando Nelson Mandela visitó la casa de los esclavos, no pudo contener las lágrimas.
Sábado 12 de febrero a las 10h30 en Canal Sur 2
“Es como mirar a los aviones que surcan el cielo desde detrás de estas rejas. A mí me gustaría estar ahí montada, como siempre lo estuve. Pero no puedo”.
Hay ocasiones en que la elaboración de un reportaje te deja marcado. Hay situaciones que sacuden, que desconciertan.
Quien dice las frases del inicio se llama Charo, una mujer de unos cuarenta y tantos cuyo universo se concentra en un chalé de Aljaraque, en Huelva. Es ahí donde vive recluida. Apenas puede salir de su hogar. Si lo hace, será siempre por una razón más que justificada y, en todo caso, con una mascarilla puesta.
Charo padece el Síndrome de la Sensibilidad Química Múltiple, una enfermedad rara que lleva a un rápido deterioro del organismo de quien la sufre.
“Empiezan a desarrollar trastornos respiratorios y digestivos. Y siempre por la exposición a elementos químicos”, explica Mario David Cordero, investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Luego llegan los dolores por todo el cuerpo, la atrofia muscular, a veces la desorientación… Los síntomas sólo cesan al terminar la exposición del paciente a los agentes químicos.
Pero, ¿qué agentes químicos provocan ese acusado deterioro? Pues muchos: el cloro, el CO2, el mercurio, los componentes de los insecticidas, de los pesticidas, de los fertilizantes… También los compuestos de los perfumes, de los desodorantes, geles, desinfectantes… Elementos siempre presentes en el ambiente, aunque no nos demos cuenta, aunque sólo lo perciban quienes tienen Sensibilidad Química Múltiple.
Nuria también reside en Huelva. “Si me dices el alquitrán con toda probabilidad lo que me produzca es unas ganas de vomitar enorme. Fatiga. Cuando hay campañas de fumigación contra mosquitos, el cuerpo se me cae, es como si me quedara sin pilas”.
Mayte es otra paciente. “Si me pasa cerca una moto, me desoriento y no sabría cómo volver a mi casa. Yo no puedo ir a un taller de manualidades porque la señora de al lado tiene puesto un perfume. Yo no puedo ir a un sitio a hacer deporte porque la de al lado se ha puesto desodorante”.
-Charo y si yo hoy, para entrevistarte, hubiera traído perfume, ¿qué podría haber provocado en tu cuerpo?
-Pues, seguramente, me habría pasado luego dos o tres días sin poder levantarme de la cama.
Charo vive por y para evitar cualquier contacto con químicos. Se asegura de que todos los alimentos que consume sean ecológicos. Limpia el suelo con vinagre y con jabón de aceite reciclado. Depura el agua que bebe para eliminarle el cloro. “Antes de saber que tenía esta enfermedad, el cloro me dejaba como en un estado de gripe”.
Los síntomas empezaron a manifestarse en Charo hace doce años, pero le diagnosticaron la enfermedad hace 6. En realidad, es una de las pocas personas en Andalucía con una declaración de invalidez (del 70%) a causa de la Sensibilidad Química Múltiple. Un caso extraordinario, porque la Organización Mundial de la Salud no reconoce esta enfermedad, si bien el Hospital Clínic de Barcelona (Cataluña es la comunidad donde más se estudia este síndrome) diagnostica unos cincuenta casos al año.
“La ayuda dentro del sistema público nuestro, en Andalucía, es cero. Yo no conozco ninguna unidad en atención especializada, ni ningún inmunólogo, que la esté tratando y ojalá me esté equivocando” afirma María Cabaleiro, presidenta de la Federación ALBA, que reúne a enfermos andaluces de Fibromialgia, Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple.
¿Por qué surge la enfermedad? Este periodista intenta contactar con médicos del Sistema Andaluz del Salud para encontrar respuestas. El resultado es nulo. Por ese lado, no hay explicación.
La hipótesis llega desde Mario David Cordero, biólogo e investigador, especialista en fibromialgia y conocedor, por sus estudios, de numerosos casos de Sensibilidad Química: “Una de las hipótesis es que estos pacientes presentan un problema de detoxificación. No pueden eliminar aquellos tóxicos o aquellos elementos que el cuerpo no necesita, que no le son útiles y que, por tanto, les pueden ser perjudiciales”.
Terminamos la grabación de la entrevista a Charo. Dejamos su casa y, al hacerlo, pienso en sus palabras. Pienso en que le gustaría montar en los aviones que surcan el cielo y que ella sólo puede mirar a través de las rejas de casa. Pienso en lo jodida que es la vida a veces. Sólo espero que el reportaje que vamos a emitir sirva de algo. Que sirva, al menos, para que se hable más de esta enfermedad y se invierta en investigación.
Eso es lo que pensaba al dejar la casa de Charo.
David Berlanga, Es Posible
Si quieres conocer más de su historia, mira este reportaje.
Sábado 05 de febrero a las 10h30 en Canal Sur 2
Es posible estará en la cárcel esta semana. En España hay dos módulos carcelarios para madres con hijos menores de tres años, uno de ellos se encuentra en Sevilla, y allí hemos pasado un día. Cuatro mujeres, madres, nos cuentan su historia, su vida en este modulo adaptado en el que no hay libertad, pero al menos no se ven rejas, ni se oyen cerrojos, todo para conseguir que los menores crezcan en un ambiente lo más propicio posible. La mayoría de las mujeres que se encuentran aquí, lo está por delitos contra la salud pública, su sueño no volver a delinquir y conseguir unir a su familias, la mayoría tiene varios hijos.
Por otro lado les invitamos a conocer una residencia muy especial, se encuentra en Salteras, un municipio sevillano, es la única de España preparada para acoger a personas sordociegas. Se imaginan un mundo sin luz y sonido, pues eso es lo que intentaremos mostrarles, como se vive careciendo de estos dos sentidos.
EL PROGRAMA
Los diferentes colectivos sociales y las ONG tienen ya su espacio en la parrilla de Canal Sur 2 con ES POSIBLE. A través de reportajes, informaciones y testimonios, un equipo de reporteros se encarga de contar todo lo que ocurre en nuestras calles, para dar voz e imagen a todos aquellos que por distintos motivos no son los protagonistas habituales de los informativos. ES POSIBLE se emite en CanalSur 2 todos los sábados a las 10:30 horas.